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Eclesiología del Papa Bonifacio VIII en la bula Unam Sanctam


Para entender un poco la eclesiología del papa Bonifacio VIII, tendríamos que hacer un breve recorrido por las problemáticas que vive la iglesia entre finales del siglo XIII y XIV. Esta época -estamos hablando de la baja edad media-, se caracterizó en cierta medida, por ser una época de universalismo y de clericalismo concentrados en el imperio y en el pontificado, de las cuales en el transcurso del tiempo se enfrentan con otras fuerzas disgregadoras que sirven a fines particulares. Respecto al terreno político, se despierta la conciencia nacional. Por ende, este despertar conduce a la formación de los estados nacionales[1], por lo que el pontificado intenta seguir manteniendo en el terreno político-eclesiástico una dirección universalista, con la dificultad de que como se ha vuelto dependiente de Francia, va perdiendo esta dirección. (Lortz, 1962, pág. 299)


Por otro lado en terreno de la vida espiritual y eclesiástica se destaca en primer término el juicio personal; es decir hay un cierto subjetivismo a la hora de juzgar los comportamientos en relación a la moral, acotándosele a esto, el secularismo que va que va mundanizando la vida de la iglesia haciéndola cada vez más superficial. Por tal razón, todas estas tendencias de nacionalismo, el subjetivismo espiritual y la secularización influyen grandemente sobre la iglesia que en ocasiones intentan con éxito introducirse en ella y dirigir su vida. Ahora bien, la lucha por la reforma y los concilios reformadores, con su organización nacional y democrática revelan como el nacionalismo y las ideas democráticas intentan de igual forma penetrar al interior de la iglesia. Sin embargo no todo es negativo, en este periodo, se encierran muchos elementos valiosos. La mística, por ejemplo, regaló a la iglesia un tesoro incalculable y por lo tanto al mundo, por no mencionar más.


Este es, a grosso modo, el panorama que enmarca la vida eclesial de esta época, pero nos interesa particularmente cual es la concepción de iglesia que podemos extraer del papa Bonifacio VIII. Se podría decir que es la lucha de nuestro papa con Felipe IV, rey de Francia lo que constituye la manifestación más clara del proceso de descomposición de la unidad medieval entre iglesia y estado, según palabras de Joseph Lortz. De hecho la iglesia tenía una enorme influencia sobre el estado y esta se estaba deteriorando, por lo que Bonifacio quiso llevar hasta las últimas consecuencias el universalismo de los papas. “Este conflicto político- religioso marcará en lo sucesivo el distanciamiento entre el estado pontificio como cabeza del orden religioso, político, social y económico y el naciente estado nacionalista”[2].


El punto de partida del conflicto fue de carácter económico, la cuestión era, si los reyes nacionales podían imponer impuestos a los bienes de la iglesia, destinados a fines propios de la corona, por lo que Bonifacio VIII responde prohibiendo enérgicamente al rey francés que gravase al clero con impuestos. A este pronunciamiento del papa, Felipe IV responde prohibiendo que se saque oro y plata de Francia con destino al pontificado. Esta medida tomada por el rey tiene el consentimiento de toda la nación, por lo que podemos ver el descontento de la gente hacia la iglesia, en cierto sentido, pues, estaban cansados de los altos gravámenes que se les imponía, con destino a Roma. En este contexto nace la bula Unam Sanctam, emitida en el pontificado de Bonifacio VIII, como contestación a toda la hostilidad del rey y sus ideas nacionalistas y en la que patenta el pensamiento eclesial de Bonifacio VIII.


La bula Unam Sanctam representa la formulación clásica de las pretensiones específicamente medievales del pontificado al supremo dominio sobre el mundo, -según, Joseph Lortz-. Esta, establece ciertas posiciones dogmáticas acerca de la unidad de la iglesia, puesto que era evidente, que de alguna manera se estaba debilitando esta unidad; Por consiguiente, es en la iglesia donde se puede alcanzar la salvación eterna, y como es el papa la cabeza visible de iglesia, se deriva de aquí que para pertenecer a ella hay que someterse al papa, para así alcanzar la salvación.


“El papa ahonda en la supremacía de lo espiritual en contraposición con el orden secular. Y a partir de allí llega a conclusiones sobre la relación entre el poder espiritual de la iglesia y la autoridad secular”[3]. Las principales proposiciones de la bula son las siguientes:


  • A partir de varios pasajes bíblicos como el arca de Noé y el diluvio universal y a la túnica sin costura de Cristo se declara y establece la unidad de la iglesia “ella representa un solo cuerpo místico, cuya cabeza es cristo y la cabeza de Cristo Dios. En ella hay un solo Señor, una sola fe, un solo bautismo” (Unam Sanctam) y puntualiza que “fuera de ella no hay salvación, ni perdón de los pecados”. (Unam Sanctam)


  • En seguida afirma el papa que la unidad de la cabeza de la iglesia, establecida en Pedro y sus sucesores es idéntica al cuerpo de la iglesia.

“la iglesia, pues, que es una y única, tiene un solo cuerpo, una sola cabeza, no dos, como un monstruo, es decir, cristo y el vicario de Cristo, Pedro y su sucesor puesto que dice el señor al mismo pedro: apacienta mis ovejas… de modo general, no estas o aquellas en particular, por lo que se entiende que se las encomendó a todas” (Unam Sanctam) con esto queda claro que todo el que desee pertenecer al rebaño tiene que quedar bajo el dominio de Pedro y a sus sucesores.


Por consiguiente en cuanto al poder espiritual y secular o temporal, de los cuales, la bula hace la analogía de las dos espadas, haciendo referencia al evangelio de Lc 22, 38; Mt 26, 52) ambas espadas están en poder de la iglesia. La espiritual es utilizada por la iglesia atreves del clero; la iglesia se vale de lo secular por medio de la autoridad civil, pero bajo el poder o tutoría del poder espiritual, por lo tanto el poder terrenal es juzgado por el espiritual cuando se desvía, y este es juzgado solo por Dios, no por el hombre. “Ahora bien, -concluye la bula-, someterse al Romano Pontífice, lo declaramos, lo decimos, definimos y pronunciamos como de toda necesidad de salvación para toda humana criatura”.


En conclusión la bula de Bonifacio VIII está inscrita dentro de un contexto histórico importante para la iglesia la naciente conciencia de estados nacionalistas y la decadencia del estado pontificio generó tenciones entre el poder político y el eclesiástico, que trajo como consecuencias el deseo de muchos reyes de dominar al papa y a la iglesia.


“Por otro lado está claro que la jurisdicción del poder espiritual sobre el secular se basa en el concepto de la iglesia como guardiana de la ley moral y de ahí esa jurisdicción se extiende hasta la cabeza de esa ley”. (ibid)



Bibliografía

Kirch, j. (s.f.). aciprensa. Obtenido de http:/ec.aciprensa.com/wiki/Unam_Sanctam

Lortz, J. (1962). Historia de la Iglesia. Madrid: ediciones guadadrrama.




[1] Según algunas escuelas de la ciencia política, un estado-nación se caracteriza por tener un territorio claramente delimitado, una población constante, si bien no fija, y un gobierno autónomo.


[2] Tomado de http://es.scripd.com/doc/40184454/bula-unam-santam#scripd el 30/08/2015


[3] Tomado de http://ec.aciprensa.com/wiki/Unam_sanctam el 30/08/2015


 
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