LA ECLESIOLOGIA EN SAN CIPRIANO DE CARTAGO

La inquietud, el radicalismo, el no conformismo de los escritos de Tertuliano, es traído por Cipriano dentro de un equilibrio y bajo la regla eclesiástico. Es sólo una conjetura fechar su nacimiento entre el año 200/210. Él no nace cristiano, pero sí de padres acomodados y bien relacionados, nos deja entender Trevijano Ramón. Se sabe poco de su vida antes de su elección al episcopado.
Su iniciación al cristianismo le vino por medio de un presbítero cartaginés, que se llama Ceciliano. Bajo su dirección comenzó su estudio de la Biblia y probablemente también de los escritos de Tertuliano. Cipriano subraya que la verdadera felicidad y seguridad es romper con el mundo y conservar siempre la gracia y la inocencia bautismal.
Es sorprendente su rápida promoción al episcopado (248/249). Y en seguida tenía que enfrentar con la prueba de fuego de persecución, la de Decio en su plan de disolución de la Iglesia. Tras un año, la muerte del emperador puso fin a tal persecución y viene otro tema fuerte, esta vez dentro de la iglesia. No se ha había contado con el regreso a la Iglesia a los apóstatas y los medios o la manera de cómo readmitirles; primero como penitentes, luego como miembros plenos. Las dificultades más serias habían comenzado propiamente en el momento en que los apóstatas pedían reconciliación. Así pues, de la persecución llegó la cisma sobre la situación de los apóstatas entre parte de los clérigos y el obispo.
Con el De Ecclesiae Catholicae Unitate, Cipriano sale al paso del cisma, tanto el que se había dado en su propia comunidad como el que se dio en la comunidad en la Iglesia cuando Novaciano, adoptando un rigorismo extremado, enfrentó al papa Cornelio por su readmisión de los apóstatas arrepentidos. Cipriano estaba oponiéndose de hecho a dos movimientos diametralmente opuestos, los extremos de laxitud y el rigorismo; pero en el De unitate sólo considera al último como una revuelta contra la autoridad debidamente constituida.
También en ese marco previo a definir la eclesiología de San Cipriano, tuvo que enfrentar la crisis de los rebautismos con la ascensión de Esteban I a la sede de Roma. La discusión se da en torno a la práctica africana de rebautizar a los que habían recibido su iniciación cristiana en grupos cismáticos o heréticos. Mientras para Esteban I el bautismo de los herejes recibido en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo es válido; y para Cipriano no debe ser así. De cierto modo hay que mencionar que Cipriano pretendía mantener esa costumbre de rebautizar, aunque sólo en su territorio sin pretensión de extenderla, pero no le pareció lógico a Esteban I. A continuación miramos con más énfasis el desarrollo del concepto eclesiológico de Cipriano.
Hemos escuchado alguna vez la famosa frase de Cipriano que dice “fuera de la Iglesia no hay salvación”. Esta frase ha sido utilizada fuera de su contexto muchas veces, porque ha sido un pretexto de extender la Iglesia a cualquier precio. Mientras que para el autor hubo un contexto pastoral bien determinado. Dado que para Novaciano hay unos pecados que son imperdonables para un bautizado, entre ellos la apostasía, así no se puede readmitirlos. Cipriano cree que esas personas debe haber una manera de salvarse, y la Iglesia admitía y perdonaba los pecados por la autoridad que le había sido dada, tras de una penitencia pública. Cipriano valora esa actitud de bondad de la Iglesia, fuera de la cual (los que se separan de ella), de la comunidad/unidad no hay salvación. Es decir para salvarse hay que volver a la comunidad eclesial.
Así, para Cipriano la Iglesia no es sólo Cuerpo, sino también Madre, Esposa, Casa de Dios. El término más frecuente es Mater: “para que alguien pueda tener a Dios como Padre, tenga a la Iglesia como Madre (Epístola 74, 7)”. Sólo la esposa del que tiene el Espíritu puede engendrar espiritualmente hijos de Dios. La Iglesia es ya lo que será en cielo, pues si el cuerpo eclesial, el de la madre, el de la Esposa, está unido al Esposo en la unidad de un solo cuerpo: el cuerpo del Señor que se hace presente en la eucaristía la Iglesia es madre al dar el bautismo. Nos constituye en cuerpo al celebrar la eucaristía (Ramón Trevijano).
Con las imágenes Cipriano tiene en mente una realidad eclesiástica concreta. Para él la madre es sobre todo la jerarquía eclesiástica, el obispo, que se asegura la recta fe y la unidad de la Iglesia. Mientras el cuerpo es el pueblo que queda bajo la dirección del obispo para evitar que se llegue al campo enemigo de los cismáticos.
Así pues, el obispo concibe como fundamento de la unidad de la Iglesia en la unidad de las tres personas divinas, porque es esposa de Cristo nos une al Padre. Nos comunica la vida filial que viene del Padre. La Iglesia en su estructura significa la acción divina que la unifica.
Episcopado y unión con roma
Hay cuatro ejes importantes sobre los cuales Cipriano desarrolla su demostración: la autoridad monárquica del obispo, la necesidad de comunión entre los obispos, la pertenencia a la única iglesia católica y la importancia de la unión con Roma (Ramón Trevijano). Cipriano defiende que todos los obispos tienen su poder del que recibió Pedro (Mt 16,19). Todas las Iglesias están fundadas super episcopos (en los obispos) es decir, super petrum (en Pedro). De este principio se puede deducir que el episcopado es monárquico. La unión de la Iglesia en un solo cuerpo se hace por la unión de los obispos. El obispo une a cada uno de sus fieles a la Iglesia.
Sin embargo, Cipriano no reconoce a Roma un Primado en el sentido de hoy. Pero admite que las iglesias están fundadas sobre super Petrum sin decir que sea el locus Petri. Cathedra significa la sucesión jurídica de cada obispo en su lugar, pero ninguna otra sede, sino la de Roma, es designada como cathedra Petri. La iglesia de Roma es principal, matriz y raíz, porque Cristo hizo a Pedro el origen de la unidad y el signo de este origen.
En este sentido, la eclesiología de Cipriano no es otra cosa que estar unido, cada cristiano, con su obispo, quien vela por la fe de la iglesia y la unidad. El santo veía la unidad de la iglesia de manera local no tanto extendida. Sin embargo, reconoce el primado de Pedro como signo vivo de la unidad originaria (De unitate, 4), pero en Roma no en el territorio de él.
BIBLIOGRAFIA
-Trevijano, R. (2004). Patrología. Sapientia Fidei, Serie de Manuales de Teología. Madrid.
-Apuntes de clases de patrología del tercer semestre.
https://books.google.com.co/books?id=fbJHHZLy8eoC&pg=PA36&lpg=PA36&dq=la+eclesiologia+en+san+cipriano&source=bl&ots=yLdDi9nShI&sig=XQN5jUkL-W6fhIzHblbY8C_wQ5M&hl=es&sa=X&ved=0CEYQ6AEwCWoVChMI_uaayaiExwIV0K-ACh06FwC5#v=onepage&q=la%20eclesiologia%20en%20san%20cipriano&f=false (30.07.2015)