ECLESIOLOGÍA EN TOMÁS DE AQUINO

BREVE CONTEXTO HISTORICO- ECLESIOLOGICO: BAJA EDAD MEDIA SIGLOS XI-XV:
En cabeza de importantes órdenes religiosas como franciscanos y dominicos, aparece la reflexión teológica, con la idea de que Cristo cabeza derrama su plenitud sobre toda la Iglesia, y el Espíritu Santo suscita la comunión en la caridad, de este modo se justifica la idea monárquica de Gregorio VII y del Pseudo-Dionisio, que el Papa por ser representante de Cristo es la cabeza visible y fuente de autoridad en la Iglesia. Los Domínicos presentan una teología más equilibrada, tomando elementos de la Iglesia antigua. Para ellos la Iglesia surge del "costado" de Cristo; es institución sacramental y comunidad de fieles. Ya Sto. Tomás hablará del sacerdocio común de los fieles; defenderá también la idea de que el Papa es Obispo universal y determinador de toda jurisdicción; propuesta también defendida por Gregorio VII y del Pseudo - Dionisio.
INTRODUCCIÓN
Ha sido muy llamativo para los estudiosos de Santo Tomás que este no haya escrito como tal un tratado eclesiológico en su Suma Teológica. Aunque hay que decir que por el hecho de que no lo haya escrito, no tenga entonces una estructura eclesiológica presente en sus escritos.
En este estudio no vamos a presentar toda la doctrina eclesiológica en Tomás a lo largo de sus escritos, ya que sería una ardua tarea; pero si procuraremos concentrarnos al menos en tres temas recurrentes en la reflexión eclesiológica tomista: Iglesia en perspectiva de Misterium, la concepción trinitaria de la Iglesia, y la Eucaristía como distintivo de la Iglesia.
En un segundo lugar trataremos de abordar brevemente ya no la Iglesia desde la reflexión teológica sino que trataremos de adentrarnos en la concepción estructural de la Iglesia en Tomas.
1. CONCEPCIÓN ECLESIOLÓGICA
1.1 IGLESIA VS. MIYSTERIUM
El Aquinate toma el termino mysterium de la teología paulina, pues hay que decir que Tomás fue un férreo estudioso de la teología de San Pablo. Para Tomás, lo propio del misterio no es lo negativo, el oscurecimiento de la verdad, sino la verdad de salvación que ha sido manifestado a los pueblos. El mysteriúm no hace parte de lo oculto, sino que por el contrario, es lo ya revelado y manifestado por Dios en la persona de Jesús y animado por el Espíritu santo. Este misterio no es otro que Cristo, en quien Dios se ha revelado definitivamente. Mysterium es el insondable designio salvífico de Dios que llama a los hombres a ser partícipes de ella y en consecuencia, hijos en el Hijo.
Cuando la Iglesia está unida a Cristo, ésta forma parte del misterio, y conforman a su vez una persona mística (Mysterium Eclesiae). Este concepto de eclesialidad se entiende desde la fecundidad de la presencia del misterio que es el acontecimiento de Cristo. La Iglesia es misterio porque se relaciona con Cristo y, por tanto, no tiene ninguna otra eficacia fuera de Él. La iglesia es como la luna que refleja la luz verdadera que viene de la Trinidad (Mysterium lunae). La Iglesia «depende» del misterio de Dios, existe en función de su misterio: de él procede como de su principio, y hacia él se encamina como a su término.
Para hablar de eclesialidad en Tomás, hay que hacerlo siempre de la manera como él la entendía, es decir “Iglesia como plan de Dios mismo”, basándose para ello en la carta de San Pablo a los Efesios: “que por revelación me fue dado a conocer el misterio, tal como antes os escribí brevemente” (Ef. 3,3)
El misterio estuvo siempre oculto en Dios, solamente él lo conocía. El misterio estuvo tan escondido en Dios que los principados y potestades no le conocieron desde la eternidad, sino a partir de un tiempo.
La revelación del misterio tiene lugar en la Iglesia, es toda su extensión temporal y por la fe en Jesucristo. Al poner el acento en que sólo Dios conocía el mysterium, santo Tomás demuestra que en su proyecto teológico llega a la Iglesia siempre desde el plan de Dios mismo (mysterium) que se realiza en la Iglesia. No parte de la Iglesia como realidad ya existente en el mundo, sino que el punto de partida es el misterio.
Tomás pone el núcleo de su eclesiología en el desplegarse del misterio, se sitúa dentro del designio original del Padre que envía a su Hijo, y con él, comunica el espíritu. Por esto, la Iglesia en santo Tomás no es algo que se añade después, sino que pertenece desde siempre al designio original. Se trata de participar en la comunión que tiene su arquetipo en la vida del misterio trinitario.
1.2 IGLESIA CON RAÍCES EN LA TRINIDAD
En la Iglesia la misma Trinidad se dona, a través del acontecimiento de Jesucristo, porque es ella, como lo expone en De Veritate, la causa eficiente principal de la Iglesia.
La Iglesia enraizada en el misterio de la Trinidad trastoca profundamente nuestro planteamiento sobre el origen y fundación de la Iglesia. La Iglesia no puede reducirse a las puras coordenadas de la historia y del tiempo; viene preparada desde los orígenes del género humano (por eso la tradición teológica medieval, incluido santo Tomás, hablaba de la Ecclesia ab Abel). Ha sido reunida por la acción del Logos encarnado (Ecclesia creatura Verbi), y es vivificada permanentemente por el Espíritu Santo (ædificium spirituale). No podemos de hablar de Iglesia solo como un suceso histórico, que de hecho lo es, pero que tiene su origen en el plan salvífico de Dios.
La iglesia es un proyecto trinitario, y Santo Tomás se referirá a todas las personas de la Trinidad, dándonos un acercamiento al papel que desempeña cada una de ellas. La perspectiva de santo Tomás consiste, como señala A. Bandera, en «poner en primer plano la Iglesia de la Trinidad, es decir, una Iglesia que “nace” en virtud de un designio divino, atribuido siempre al Padre, el cual lo realiza históricamente por medio de su Hijo encarnado, sobre quien derrama la plenitud del Espíritu Santo».
Acerca del papel del Espíritu Santo, Tomás argumenta que éste es quien une el cuerpo de Cristo. Es quien da adhesión y consistencia. La asistencia del Espíritu, aunque invisible, crea vínculos de unión y promueve el orden y la belleza de la Iglesia. «La Iglesia está regida por el Espíritu Santo, que nada hace de manera desordenada».
Tomás afirma que la Iglesia es al mismo tiempo el templo y morada de la Trinidad, en el cual se establecen relaciones de profunda familiaridad divina. La familiaridad de la que habla Santo Tomás es con todas las personas divinas: «en primer lugar, se refiere a la familiaridad del Padre; juez de todos es el Padre, de quien, en el interior de Dios, se deriva todo el poder de juzgar (...) La familiaridad con el Espíritu Santo está indicada al hablar del “Espíritu de los justos” (...). Finalmente, la familiaridad con el Hijo está indicada cuando se hace mención de “Jesús, mediador de la alianza nueva”»
El Padre es el autor de todo, es quien envía al Hijo, y a quien se atribuye el plan de salvación; plan que se remonta hasta la creación. “La iglesia es Católica, entre otras razones, porque abarca todos los tiempos” (S.T. III. 8,3).
Santo Tomás pone de relieve el origen trinitario de la Iglesia: ella no sólo «viene» de la Trinidad como de su causa, sino también es Iglesia «para» la Trinidad, en el sentido de ser su morada en el mundo y en definitiva, para proclamar su misterio.
A este proceso «descendente» corresponde otro, de dirección contraria, de retorno hacia Dios. Por tanto, para el Tomás, la realización culminante de este camino ascendente es la Eucaristía.
El destino final de la Iglesia, que –tomando la imagen del Nuevo Testamento– se encamina hacia la Jerusalén celeste. La Trinidad, fuente e imagen ejemplar de la Iglesia, es al mismo tiempo su meta (La Iglesia está de paso).
1.3 ECLESIALIDAD Y EUCARISTÍA
La Iglesia tiene su centro en la Eucaristía, lugar privilegiado para conocer la verdad. En ella Dios (Hijo) se manifiesta a plenitud. En ella el misterio de Dios alcanza su máxima intensidad. Por tanto, para Tomás la unidad del Cuerpo Místico de Cristo es considerada como res sacramenti. La realidad última del sacramento de la Eucaristía, la auténtica realidad que ésta significa. La Iglesia expresa plenamente su identidad cuando celebra y por celebrar la Eucaristía.
El planteamiento de la eclesiología del misterio que hace Santo Tomás se caracteriza precisamente por este enfoque eucarístico: para Tomas es sumamente importante ver la principalidad de la Eucaristía como verdadero centro de la vida cristiana que transmite, por la voluntad de Cristo, la vida nueva.
Para santo Tomás, toda la vida sobrenatural tiene carácter «Crístico» y sacramental. En la Eucaristía se nos orienta hacia la vida de Cristo en nosotros.
En cuanto a la sacramentalidad de la Iglesia, esta es plenitud de Cristo, pues es comunicadora de los efectos de la obra salvífica de Cristo en una doble vía:
1. «comunidad que vive en la gracia de Cristo en el Espíritu Santo»
2. comunidad que se hace visible a través de los sacramentos.
Santo Tomás se acerca al misterio de la Iglesia de manera histórica, no solamente sistemática (propia de la reflexión más contemporánea sobre la Iglesia), siguiendo las etapas de la «historia salutis». Contemplando el desarrollo de la economía de la salvación, ve en ella un misterio revelado que detecta y profundiza según la lógica de la Sagrada Escritura, e intenta recoger y situar todos los elementos de la Iglesia dentro del conjunto de los misterios, o mejor dicho, en el seno del «mysterium».
La Iglesia abarca todo el tiempo de la salvación, así como Cristo –siendo él «Señor»– domina todo el tiempo. Por tanto, santo Tomás está convencido de que cada tiempo en la historia de la salvación es tiempo de la Iglesia. Entre el tiempo de la Iglesia y el tiempo de Cristo no hay ninguna ruptura. Esto es así porque el status eclesiológico es una dimensión interna del tiempo universal de la salvación.
Habrá que subrayar también que Santo Tomás ve una relación fundamental entre la Encarnación del Verbo y la Iglesia, y por tanto el Aquinate decide construir una eclesiología que pone de relieve el concepto de la Iglesia como «comunidad de los creyentes que han recibido la gracia del camino».
La eucaristía en este sentido lo que hace es continuar la obra salvífica de Dios, manifestada en Cristo, y la sigue perpetuando en el tiempo y en el espacio (Historia).
2. ESTRUCTURA DE LA IGLESIA
2.1 IGLESIA Y CATOLICIDAD
Sin lugar a dudas, Tomás al igual que San Pablo, afirma que Cristo es la cabeza de la Iglesia, pues es el pensamiento de la época, como lo sigue siendo ahora. En segundo lugar insiste en el primado del Papa como sucesor de Pedro.
La catolicidad en Tomás, consiste, además de su perpetuidad en el tiempo, en cuatro características más:
1. la Iglesia es Una, por tres causas: La unidad de la fe, de la esperanza y del amor. (Ef. 4)
2. La Iglesia es Santa por ser templo del espíritu Santo (1Cor. 3,17), por la sangre de Cristo (Ap. 1,5) y por la unción del Espíritu.
3. Es católica porque:
a. existe a lo largo y ancho del mundo (Rom. 1,8). Consta de tres partes; tierra, cielo, purgatorio.
b. incluye a todos los hombres y mujeres (Gal. 2,38)
c. se inició en los tiempos de Abel y durará hasta el fin del mundo (Mt. 28,20)
4. Cristo como su principal fundamento (1Cor. 3,2). La Tradición Apostólica como su segundo fundamento.
2.2 LA FE Y LOS SACRAMENTOS EN LA IGLESIA
La Iglesia es descrita por Tomás como la asamblea de los fieles, “es una comunidad de vida”. La iglesia nace del costado abierto de Cristo en la cruz. A este respecto, Tomás afirma con frecuencia que son la fe y los sacramentos los que constituyen/consagran/fundan la Iglesia. No se puede prescindir de los sacramentos, como tampoco se puede prescindir de la fe.
Es principalmente en el contexto sacramental donde Santo Tomás considera el carácter jerárquico de la Iglesia.
Para Tomás el obispo es un jefe en la iglesia: su fin es el servicio a los demás. Una palabra característica para designar el oficio episcopal es el cuidado (Cura). El obispo ocupa el lugar de los apóstoles: su oficio es el de la predicación y el de hacer frete a las dificultades de los fieles.
Como otras de sus novedades, Tomás reconoce que por el carácter sacramental, el cristiano participa del sacerdocio de Cristo y lo ejercita en la vida cultual de la Iglesia.
CONCLUSIONES GENERALES:
1. Tomás define la iglesia como misterio, basándose en el concepto filosófico- teológico de San Pablo (Mysterium = revelación manifestación).
2. La iglesia es misterio, en cuanto hace parte del plan salvífico de Dios, manifestado en Cristo. La iglesia se hace mysterium al ser con cristo un mismo cuerpo.
3. La Iglesia tiene una dimensión trinitaria, ya que “nace” en virtud de un designio divino, atribuido siempre al Padre, el cual lo realiza históricamente por medio de su Hijo encarnado, sobre quien derrama la plenitud del Espíritu Santo.
4. La Eucaristía es el centro de la identidad eclesial. La Iglesia expresa plenamente su identidad cuando celebra y por celebrar la Eucaristía.
REFERENCIA BIBLIOGRÁFICA:
BANDERA, A., En la escuela de santo Tomás de Aquino: eclesiología históricosalvífica, Barcelona: Esin, 1996.
CONGAR, Y., «La idea de la Iglesia según santo Tomás», en Ensayos sobre el misterio de la Iglesia, Barcelona: Estela, 1961.
SCRIPTA THEOLOGICA. Revista de la facultad de Teología de la Universidad de Navarra/Pamplona, España. Vol. 42, Número 1. 2010
Valenzuela Osorio Vicente. LA GRACIA COMO FORMA DE LA IGLESIA EN SANTO TOMÁS DE AQUINO Monografía. Bogotá. 2012
Biblia latinoamericana 2010