ECLESIOLOGÍA EN SAN ROBERTO BELARMINO

La eclesiología en su parte teológica cristiana como entidad orgánica, comprendiendo su papel en la historia de salvación, su origen, su relación con el Jesucristo histórico; visualizando la identidad de la Iglesia, afirmando que, la Iglesia realmente es, entra San Roberto Belarmino a ejercer su tarea como obispo y doctor para la edificación constante, y defensa de ella.
Algunos rasgos bibliográficos de Belarmino, que nos ayudara a entender su oposición eclesiológico:
Uno de los más grandes defensores de la Iglesia contra la Reforma protestante, fue Roberto Francisco Rómulo Belarmino. “Nació en 1542 en la ciudad de Montepulciano, en Toscana, de una noble familia venida a menos. Sus padres eran Vicente Belarmino y Cintia Cervi, hermana del Papa Marcelo II. Desde niño, Roberto dio muestras de una inteligencia superior. Ingresa a la compañía de los padres jesuitas, y fue ordenado sacerdote en 1570”. (San Roberto Belarmino, vidas de los santos, 2006, pag.459)
“Hacía poco que se había concluido el concilio de Trento y la Iglesia católica necesitaba afianzar y confirmar su identidad, también respecto a la Reforma protestante. La acción de Belarmino se insertó en este contexto”. (BENEDICTO XVI, AUDIENCIA GENERAL, En la Sala Pablo VI, Miércoles 23 de febrero de 2011)
Esta época fue el más fecundo de su vida en la que construyó una especie de suma teológica.
“Es una época en que las polémicas internas de la Iglesia católica eran muy encendidas y había choques frontales con los protestantes, no lejos de ponerse a rebatir los errores ajenos, prefirió exponer con sencillez y profundidad las verdades de la fe, señalando sus orígenes bíblicos, patrísticos e históricos”. (San Roberto Belarmino, vidas de los santos, 2006, pag.459)
Las Controversias de San Roberto aparecieron en el momento más oportuno, pues los principales reformadores acababan de publicar una serie de volúmenes en los que se proponían demostrar que, desde el punto de vista histórico, el protestantismo era el verdadero representante de la Iglesia de los Apóstoles.
En estos libros explica la posición católica ante los errores de los protestantes (luteranos, evangélicos, anglicanos, y otros.). Estos por su parte habían sacado una serie de libros contra los católicos y San Roberto produjo las mejores respuestas.
“Sus Controversias constituyen un punto de referencia todavía válido para la eclesiología católica sobre las cuestiones acerca de la Revelación, la naturaleza de la Iglesia, los sacramentos y la antropología teológica” (BENEDICTO XVI, AUDIENCIA GENERAL, En la Sala Pablo VI, Miércoles 23 de febrero de 2011)
Es así como plantea la defensa a la Iglesia en su recopilación:
I. Las reglas de la Fe: l) La Palabra de Dios, Escritura y Tradición; 2) Cristo, Jefe de toda la Iglesia; 3) el Soberano Pontífice, Vicario de Cristo en la tierra; su poder espiritual y temporal.
II. La Iglesia: l) La Iglesia docente, reunida en Concilio y dispersa por toda la tierra; 2) Los miembros de la Iglesia militante, clérigos y sus inmunidades, monjes y votos de religión, laicos y naturaleza del poder civil; 3) La Iglesia sufriente del Purgatorio; 4) La Iglesia triunfante del Cielo.
III. Los Sacramentos: l) Sacramentos en general; 2) Bautismo y Confirmación; 3) Eucaristía; 4) Penitencia 5) Extrema-Unción, Orden y Matrimonio (Indulgencias y Jubileo).
IV. La Gracia: l) La Gracia en el Primer hombre; 2) La pérdida de la Gracia y el estado de pecado; 3) El recobro de la Gracia: a) Gracia y libre albedrío, b) justificación, c) buenas obras.
De esta manera en la vida de Belarmino está enmarcada a su papel fundamental del planteamiento de la eclesiología ante un contexto complejo.
Por ello es que, dentro de sus grandes obras recopiladas, platea su posición firme, certera, coherente y humilde sobre la Iglesia y su catolicidad.
La Iglesia para Belarmino es:
“La sociedad de los hombres en camino sobre esta tierra, unida por la profesión de la misma fe cristiana y la participación en los mismos sacramentos bajo el gobierno de los pastores legítimos y en primer lugar del romano pontífice, único vicario de Jesucristo aquí abajo” (Los miembros de la Iglesia militante, Controversias, II. N. 2)
“Aplicando estos criterios, Belarmino puede excluir a todas aquellas personas que, en su opinión, no pertenecen a la Iglesia verdadera... El primer criterio excluye a los paganos, a los musulmanes, judíos, herejes y apóstoles, el segundo excluye a los catecúmenos y a los excomulgados, el tercero a los cismáticos. No quedan dentro sino los católicos. Es significativo que la definición de Belarmino está presentada en términos de elementos visibles. Llega incluso tan lejos como para llegar a afirmar que mientras la profesión de la fe verdadera es esencial, la fe actual, que es un elemento interno e imposible de verificar, no lo es. Un hombre que profesa creer, pero que en realidad no cree, en el fondo de su corazón, de acuerdo a esta definición, podría ser un miembro de la Iglesia, mientras que un hombre que creyera sin hacer profesión de su fe no lo sería. La intención de Belarmino, en clara referencia contra los reformadores y de un modo especial contra Calvino, era mostrar que la verdadera Iglesia es una sociedad completamente visible, tan visible, dice él, como el reino de Francia o la República de Venecia. No hay duda de que este planteamiento refleja aspectos importantes del espíritu del siglo XVII. La mentalidad barroca deseaba que lo sobrenatural fuera lo más visible posible, y la teología de este período trata de reducir todo a ideas claras y distintas” (DULLES, 1975, pag. 7)
Belarmino intenta afirmar la unidad y objetividad del don de Dios, que constituye a la Iglesia: por ello afirma que “La iglesia es una sola, no dos y que es única y verdadera la comunidad de los hombres”. (Los miembros de la Iglesia militante, Controversias, II. N. 2)
“Sin embargo, Belarmino aclaró también los aspectos invisibles de la Iglesia como Cuerpo místico y los ilustró con la analogía del cuerpo y del alma, a fin de describir la relación entre las riquezas interiores de la Iglesia y los aspectos exteriores que la hacen perceptible. En esta obra monumental, que trata de sistematizar las diversas controversias teológicas de la época, evita todo detalle polémico y agresivo respecto a las ideas de la Reforma, pero, utilizando los argumentos de la razón y de la Tradición de la Iglesia, ilustra de modo claro y eficaz la doctrina católica” (BENEDICTO XVI, AUDIENCIA GENERAL, En la Sala Pablo VI, Miércoles 23 de febrero de 2011)
Lo que él quiere refutar es toda separación de lo visible y lo invisible en la Iglesia, como si la lo divino y lo humano pudieran encontrarse por iniciativa de Dios.
De esta manera insiste en la inseparabilidad del elemento humano y del elemento divino en la Iglesia.
Por otra parte, los pretendidos reformadores rechazan la autoridad de la Iglesia, él se apoya, al contrario, en esa autoridad soberana e infalible.
“La Iglesia no suplanta a la Sagrada Escritura, ni prohíbe buscar en ella la Verdad. Pero la Iglesia es quien tiene misión de presentar y luego de interpretar la Palabra de Dios. Sólo su testimonio garantiza la autenticidad de los Sagrados Libros en cuanto a su origen y en cuento a su inspiración; y su enseñanza es la que determina la significación de los textos con una certeza infalible. ¿Acaso no está probado por la propia Escritura este papel de la Iglesia, reafirmado luego a menudo por los Padres?” (San Roberto Belarmino, defensor de la Iglesia y el Papado, foro católico)
Este fue el tema de sus debates con el rey Jacobo l de Inglaterra a propósito del famoso juramento de fidelidad que éste pretendía imponer a sus súbditos católicos: “Yo reconozco que nuestro soberano señor Jacobo es el verdadero y legítimo rey de este reino. . . y que el Papa no tiene ni por sí mismo, ni por ninguna otra autoridad de la Iglesia o de la sede romana, poder alguno de deponer al rey, de disponer de los dominios de su majestad, ni de desligar a ninguno de sus súbditos de la obediencia y de su sumisión que le deben. . .”. Acerca de este documento decía Belarmino: “Está compuesto con tanto artificio, que nadie puede hacer profesión de sumisión al poder civil sin ser pérfidamente constreñido a renegar del primado de la Sede Apostólica” (Cartas familiares, 52). Jacobo l contestó de manera sarcástica a los dos Breves pontificios y a la carta del Cardenal: “Al triple lazo un triple capotazo”. Y Belarmino replicó a su vez. Al “Don real” reivindicado por el rey, oponía el “Don sacerdotal”, propio del Papa. (San Roberto Belarmino, defensor de la Iglesia y el Papado, foro católico)
Su veneración a la Santa Sede y a la persona del Soberano Pontífice, por su afán de asegurarles el máximo de dignidad y de autoridad, desde el principio del reinado de Gregorio XV Belarmino aconsejó las medidas propias para corregir los abusos demasiado frecuentes en la elección de los Papas. En lo sucesivo el cónclave sería cerrado; los votos, secretos; y el candidato debería reunir nominalmente cuando menos los dos tercios de los votos: disposiciones cuya sabiduría se ha comprobado, puesto que después de más de tres siglos de experiencia todavía ahora están en vigor.
BIBLIOGRAFÍA
VIDAS DE LOS SANTOS. 2006. SAN ROBERTO BELARMINO. BOGOTÁ: EDITORIAL PAULINAS
BENEDICTO XVI, AUDIENCIA GENERAL, LA SALA PABLO VI, MIÉRCOLES 23 DE FEBRERO DE 2011
DULLES AVERY SJ. 1975, MODELOS DE LA IGLESIA - ESTUDIO CRÍTICO SOBRE LA IGLESIA EN TODOS SUS ASPECTOS. ESPAÑA: EDITORIAL SAL TERRAE.
Fuente
https://forocatolico.wordpress.com/septiembre-17-san-roberto-belarmino-defensor-de-la-iglesia-y-el-papado/