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Eclesiología según Ticonio


A lo largo de los siglos siempre ha existido una concepción de la Iglesia que está influenciada por acontecimientos sociales, políticos y culturales que permiten variadas formas de pensamiento frente a una misma realidad. Tal es el caso de la eclesiología, ya que a través de los siglos se presentan teorías que pretenden definir ese conglomerado de personas que son seguidoras de Jesucristo y que profesan una fe en lo que Él ha revelado. En el siglo IV aparece una corriente denominada donatismo cuyos seguidores surgen como resultado de las persecuciones que Galerio y Diocleciano habían desatado en las Iglesias de África. Después de muchas desavenencias entre donatistas y el Imperio Romano, Constantino permite que los donatistas continúen en sus teorías y que puedan reunirse sin ser perseguidos.


Los donatistas no querían aceptar la doctrina de la Iglesia Católica pues consideraban que ésta se había vendido al imperio y ellos querían una total independencia de los poderes romanos. También argumentaban que los sacramentos que los sacerdotes católicos apostatas y todo aquel que hubiese evitado el martirio eran inválidos, en cambio la Iglesia donatista en sus inicios se denominaron Iglesia de los mártires. El donatismo afirmaba que “ los fieles de la Iglesia Católica por carecer de la gracia divina, no pueden ser considerados cristianos y que por tanto el bautismo que conferían carecía de valor” (Patrología, Angelo Di Berardino, página 134.) En su forma de pensar la Iglesia aseguraban que sólo aquellos sacerdotes cuya vida fuese intachable podían administrar los sacramentos, entre ellos el de la conversión del pan y el vino en el Cuerpo y la Sangre de Cristo (eucaristía), y que los pecadores no podían ser miembros de la Iglesia.


También se tenía como requisito que toda persona proveniente de la Iglesia Romana tenía que ser nuevamente bautizada. Todo ello persistió hasta el año 412 cuando el emperador Honorio los eliminó como iglesia, aunque después de varios siglos todavía existían influencias donatistas en algunas regiones. Esta doctrina fue condenada sin éxito en el concilio de Arles del año 314, y luego enérgicamente por san Agustín de Hipona, que pidió las máximas penas para los donatistas calificándolos de apóstatas, aunque sobrevivió hasta la invasión árabe musulmana, en el siglo VII.


En este contexto surge un personaje que pertenecía a dicha corriente y fue un ilustre exegeta de los primeros siglos, su nombre es Ticonio. Fue un representante del donatismo y su agudeza para interpretar las Sagradas Escrituras le acarreaban gran fama de erudición y espiritualidad. Incluso San Agustín tuvo en gran valor sus obras y las utilizaba para apoyar muchos de sus escritos.


“La figura de Ticonio ha de entenderse a la luz del cisma donatista con su pretensión de ser la verdadera Iglesia de Cristo, enarbolando un misticismo martirial que los legitimaba como la única Iglesia pura y santa, frente a todos los que habían sucumbido al azote de las persecuciones.” (Gil-Tamayo, J. A. (2011). Reseña de "Ticonio, Libro de las Reglas" de Juan José Ayán Calvo (ed.). Anuario de Historia de la Iglesia, 20( ) 529-530)


Su actividad más influyente fue durante los años 370 – 390, y a lo largo de estos años escribió varias obras de las cuales solo una se conserva y cuyo nombre es Liber Regularum, dicha obra es un compendio de reglas sobre cómo leer la Escritura y descifrar los pasajes oscuros que ésta contiene a la luz del Espíritu Santo.” No se trata, por tanto, de simples procedimientos literarios, sino siete principios que rigen el actuar de Dios en la historia de la salvación, de los cuales se derivarán luego una serie de pautas metodológicas que ayudarán en la comprensión de la Palabra de Dios.” (Gil-Tamayo, J. A. (2011). Reseña de "Ticonio, Libro de las Reglas" de Juan José Ayán Calvo (ed.). Anuario de Historia de la Iglesia, 20( ) 529-530)


Ticonio advirtió que la doctrina donatista flaqueaba en puntos de gran importancia como el bautismo y sobre la Iglesia, por este motivo fue expulsado de los donatistas al considerarlo un traidor. Ticonio nunca se adhirió totalmente a la Iglesia Católica sino que su trabajo lo realizó de una forma independiente. En la forma de ver la Iglesia y explicarla Ticonio “establece la universalidad como nota constitutiva de la Iglesia verdadera y denunciaba por infundada la presunción donatista de construir la Iglesia de los perfectos” (Patrología III, Angelo Di Berardino, página 138). Lo cual le acarreó muchas persecuciones pero siempre se mantuvo al margen y continuo su labor académica.


Ticonio también sostenía que dentro de la Iglesia había siempre una mezcla entre buenos y manos y que la eficacia del bautismo no estaba ligada a la dignidad moral del sacerdote que actuaba como ministro. En sus reglas explica el vínculo estrecho que existe entre Cristo y la Iglesia ya que la Biblia habla de uno y otro sin distinción, para dicho postulado toma como referencia la cita bíblica de Daniel 2,34 donde se menciona la piedra desprendida del monte que aniquila los reinos del mundo, y que para Ticonio es figura de Cristo; pero cuando la piedra se convierte en un monte, no es ya símbolo explícito de Cristo sino de su Iglesia. Para contrarrestar la corriente donatista en su segunda regla expone que la Iglesia está compuesta de buenos y malos según la cita del cantar de los cantares 1,4 que dice: soy morena, pero hermosa.


Otra postura anti donatista de Ticonio es decir que la Iglesia esta prefigurada por los pueblos y ciudades mencionados en el Antiguo Testamento, unas veces se menciona el todo, en otras ocasiones se menciona solo una parte. En general hace apreciaciones diversas sobre las relaciones que existen entre Cristo y la Iglesia, pero que acentúa mucho más en una obra llamada “comentario al apocalipsis” de la que solo se tiene noticia por unos pocos fragmentos que fueron citados por otros exégetas como Beda, Primasio, y Beato de Liébana. Las figuras con las cuales Ticonio compara a la Iglesia en dicha obra se presentan bajo las figuras de los ángeles de Apc 2,9, la nueva Jerusalén de Apc. 3,12, el altar de 8,3, los ancianos de 9,7, los candelabros de 11,4, la mujer vestida de sol de 12,1.


Ticonio es cuestionado por su ambigüedad al morir lejos de cualquier confesión religiosa y esta decisión, según el cardenal Joseph Ratzinger en su libro “El pueblo de Dios” denotaba una cierta visión errada del concepto de Iglesia ya que “ello plantea ya de por sí la cuestión de qué idea tenía de la Iglesia un hombre que tan arbitrariamente se aferró a sus propias ideas, que se mantuvo tranquilamente lejos de toda comunión visible con la Iglesia”. No se sabe dónde ni como murió Ticonio pero sus escritos enriquecieron el debate sobre la Iglesia y ayudaron a otros a encontrar respuestas a diversos interrogantes bíblicos y eclesiológicos.




BIBLIOGRAFIA

Patrología III, Angelo Di Berardino.

Ticonio, Libro de la Reglas, Juan José Ayan calvo, Reseña.

Joseph Ratzinger, El pueblo de Dios.


 
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