ALGUNOS ASPECTOS ECLESIOLÓGICOS EN EL LIBRO DEL APOCALIPSIS

Introducción.
Al observar el libro del Apocalipsis, debemos tener en cuenta que “es una obra difícil, pero apasionante” (Muñoz León, 2007).
Es una obra que nos ofrece una mirada eclesial desde el inicio de ella, pues el autor se siente parte de una comunidad (sustantivo hermanos) (Palacio, 2008) Esta realidad nos permite comprender como un miembro de la comunidad observa la Iglesia en su contexto de persecución, de infidelidad, inclusive el olvido de la persona de Jesucristo, dejándose llevar otras “ofertas” de aquel entonces. Nos presente entonces una realidad donde “Se excluye toda jerarquización de poder dentro de la Iglesia. La Iglesia del apocalipsis es una Iglesia dirigida por profetas.” (Richard, 2001) Cuando hablamos de tales exclusiones de jerarquización nos referimos a la diferencia que plantea la comunidad “frente a una institución imperial que quiere controlar a los cristianos” (Pikasa, 1999). Se vinculan a una comunidad en contracorriente a la política opresora del imperio romano -cfr. 18, 4- (Pikasa, 1999) .
Esta presentación no pretende dar una “última palabra” al respecto, solo basarse en algunos aspectos relevantes que encontramos en el texto, pues consideramos que comprendiendo estas tres partes podremos para hacer una interpretación de la realidad.
1. Capítulos 2-3
UNA IGLESIA QUE ES VULNERABLE (Pikasa, 1999)
En estos capítulos, observamos el tema de las cartas enviadas a las distintas Iglesias, tales como: Éfeso, Esmirna, Pergamo, Tiatira, Sardes, Filadelfia y Laodicea. Estas cartas, ofrecen una visión general de la Iglesia, el apóstol se ha fijado en estas comunidades, ya de las que posee un mayor conocimiento, estas Iglesia son en gran parte fundadas por Pablo en los años cincuenta. Han presentado un gran cambio sea por el influjo cristiano, o por la dinámica social política y teológica. Se observa una distinción entre fidelidad e infidelidad. (Pikasa, 1999)
Observemos un poco algunas de las situaciones en las distintas cartas:
* Éfeso, comunidad dividida (Cap. 2, 1-7): Aunque sabe resistir a los falsos apóstoles, los cuales parecen nicolaítas. Han caído en un grave error: perder el amor primero a Cristo. Esto hace que sigan en una línea por donde se pueden perder.
* Esmirna, comunidad positiva (cap.: 2, 8-11): esta dispuesta a morir con Jesús. Asume la pobreza como estilo de vida, para ellos es riqueza.
* Pérgamo, comunidad dividida (Cap. 2, 12-17): Algunos asumen el martirio por Jesús, pero otros aceptan la doctrina de Balaam y los nicolaítas.
* Tiatira, Centro de atención del Apocalipsis (Cap. 2, 18-29): Es una buena comunidad, pero en ella actúa la profetisa llamada Jezabel, Juan se opone a su doctrina, aunque Jezabel parezca a favor de un cristianismo sabio.
* Sardes, comunidad muerta (Cap. 3, 1-6): En su idea de triunfo no cabe el martirio o testimonio de Jesús. Solo algunos viven, conservan los vestidos blancos.
* Filadelfia, Comunidad positiva (Cap. 3, 7-13): Al igual que Esmirna, no es acusada de nada, presenta una oposición al judaísmo, se mantiene firme. Viven en una actitud de resistencia.
* Laodicea, comunidad fría (Cap. 3, 14-22): Es una comunidad aparentemente contradictoria, pretenden pactar con Roma, pretendiendo mantenerse cristiana, pero renunciando a la identidad de Jesús.
Lo anterior nos permite comprender la realidad de la Iglesia en aquel momento, y como el apóstol lanza una voz exhortativa para motivar a la Iglesia en medio de sus dificultades, y animarla para salir adelante y teniendo aspiraciones que le permitan el encuentro con las persona de Jesucristo.
2. Capítulos 4 y 12
IGLESIA TRIUNFANTE
En el capítulo cuarto, observamos con referencia a la Iglesia triunfante, algunos elementos, tales como la visión del trono de Dios, del cordero herido de muerte.
Luego de la realidad presentada como Iglesia vulnerable, aquí se aprecia la meta para el seguidor de Jesucristo, como lo son las figuras anteriormente citadas, en ellas se puede observar el camino de triunfo o aspiración para la Iglesia.
* La visión del trono de Dios, (4, 1-11): Es una visión que aparece a lo largo del texto, de principio (1,4) hasta el final (22, 3), aquí se revela la magnificencia de Dios, “invisible desde lo alto del trono, Dios dirige la última fase de su plan, que va a iniciarse ahora.” (Mesters, 2001)
Esa magnificencia, se manifiesta además, de forma grande con la “exclamación: ‘¡Santo, Santo, Santo! ¡Señor! ¡Dios Topoderoso!’ (4,8) El nombre de Dios es proclamado. ‘Era, es y viene’ (4,8)” (Mesters, 2001) Dios desde se mantiene hasta el final con el mismo nombre que inició, es un Dios con nosotros, libertador (Cfr. Ex. 3, 14-15)
* Visión cordero, herido de muerte (5, 1-14): El Cordero que aparece en esta visión, es el mismo “Jesús que acaba de entrar en el cielo, llevando en su cuerpo las señales de la pasión (Jn. 20, 27)” (Mesters, 2001) Con su sangre, este nuevo Cordero con su muerte y resurrección, se convierte en signo de libertad.
Un aspecto interesante en esta parte es que se presenta muchos canticos en el libro, el autor toma la letra de muchos himnos “(4,8.11; 5,9-10.12.13; 6.19; 7, 10.12; 11, 15.17-18; 12, 10-12; 15, 3-4; etc.) [...] para animar al pueblo perseguido (y a nosotros mismos también) a cantar el mismo canto de victoria y de alegría” (Mesters, 2001)
* Iglesia triunfante (Bartina, 1967): Con respecto a la Iglesia triunfante acercándonos a esa figura, encontramos en el capítulo 12, de los versículos 10-12 un gran contenido para cortos versículos, en ellos apreciamos la batalla entre el dragón, y la mujer (aunque con la figura de la mujer podremos profundizarla más adelante), se presente un “contraste en las figuras realza más el contenido”, más adelante Miguel y sus ángeles, vencen al dragón y los desplazan del cielo, mostrando así la victoria y el desplazamiento hacia la tierra, el himno contenido en los versículos 10-12, “provoca un himno de alabanza en la Iglesia triunfante, que da el sentido de la lucha y del triunfo [...] Dios vence en los suyos” (Bartina, 1967)
3. Capítulos 12,21, 22
La mujer revestida de sol, prefiguración de la Iglesia como esposa de Cristo y de la nueva Jerusalén[1].
En el capítulo 12, se habla de una de una mujer vestida de sol, con la luna a sus pies y una corona de doce estrellas en su cabeza” (Cfr. 12, 1) (Vanni, 2005) al respecto digamos lo siguiente:
* Mujer: es un “ejemplo del pueblo como madre”, además hace alusión de la relación con esposo, significa también la relación nupcial con Dios, incluido el aspecto de fecundidad (Palacio, 2008)[2]
* Vestida de sol: En ningún otro texto bíblico hace alusión a este hecho, podemos confrontar Is 52,1; 61,10, donde es el mismo YHWH quien la viste con traje nupcial. Con respecto a la figura del sol, refleja la realidad de Dios, “En pocas palabras: Dios da a la mujer lo mejor de sí mismo: la ama, la cuida y la protege” (Vanni, 2005).
* La luna bajo sus pies: Tener algo bajo los pies, significa dominio, aquella mujer no está sometida a la categoría de tiempo.
* Una corona de doce estrellas en su cabeza: Símbolo de premio ya alcanzado, nuevo pueblo de Dios, que participa de la gloria futura” (Palacio, 2008), nivel trascendental de la Iglesia, dirigida a ser el nuevo pueblo: Nueva Jerusalén, cuyos cimientos son doce, los doce apóstoles.
En el capítulo 21, se hace alusión a la nueva Jerusalén (versículos 1, 9-21), ya no como “la ciudad histórica” (Richard, 2001) sino como aquella ciudad santa de una manera simbólica, pero que podemos interpretar como un llamado para todo bautizado, esta nueva Jerusalén, tiene algo bien peculiar: “una nueva sociedad o humanidad organizada” (Richard, 2001), los elementos a destacar:
* Descripción general de la ciudad: En esta parte nos remitirá a partes de la ciudad, las medidas, materiales de la ciudad.
*Habitantes de la Nueva Jerusalén (21, 3): Los habitantes de esta nueva ciudad son personas que renuevan la Alianza con Dios, de manera colectiva, y de manera personal, “al igual que en A.T. la alianza significa el reconocimiento mutuo: el pueblo reconoce a Dios como Dios y Dios reconoce al pueblo como pueblo.” (Richard, 2001)
*Los excluidos de la Nueva Jerusalén (12, 8; 21, 27 y en 22, 15): se enumera algunos, en categoría de personas que bajo algunas “infidelidades”, no hacen parte de la comunidad ahora bajo una imagen de perfección.
En el capítulo 22 nos demuestra que “el grupo, al vivir intensamente la experiencia apocalíptica, ha ido madurando en un esfuerzo múltiple de crecimiento, que ha llevado a un nivel más alto los elementos positivos que lo caracterizan (cf. 1,4-8)” Ya luego de persecuciones, de sufrimiento, se da una realidad que se logra por medio de la fe de Dios que estaba con el “pueblo perseguido. De la certeza de que Dios es Yavé, Dios con nosotros, Dios liberador.” (Mesters, 2001) El final del Apocalipsis, son algunas recomendaciones, en medio de varias resistencias, donde es probable que el autor sepa que su libro va a “encontrar interpretaciones muy variadas y hasta contradictorias” (Mesters, 2001).
4. Algunas conclusiones.
Con lo anterior, nos presenta una “radiografía”, de la realidad expresada en el libro del Apocalipsis, y nos puede dar algunas orientaciones en medio de tribulaciones de realidades actuales. Igualmente por medio del anterior texto no se pretende dar la última mirada, por el contrario es una de las maneras en que puede ser interpretado este libro.
Con respecto a la eclesiología del Apocalipsis, podemos deducir que es una Iglesia actual, que es vulnerable por las debilidades u otras ofertas de quienes pertenecemos a tan gran comunidad, pero en nuestra esperanza es también observar la dimensión de la Iglesia como triunfante y esposa de Cristo. Es una motivación a permanecer fieles y donde quizás también se presentan otros factores que nos pueden hacer rechazar nuestra fe.
Bibliografía
Bartina, S. (1967). Apocalipsis . En P. d. Jesús, La Sagrada Escritura. Nuevo Testamento. III: Carta a los Hebreos, Epístolas católicas, Apocalipsis, Indices. (pág. 944). Madrid: Biblioteca de Autores Cristianos.
Mesters, C. (2001). El Apocalipsis de San Juan: una clave de lectura. Cielo nuevo y tierra nueva, esperanza de un pueblo que lucha. Quito: Tierra Nueva- Verbo Divino.
Muñoz León, D. (2007). Apocalipsis, Comentarios a la nueva Biblia de Jerusalén. Bilbao: Desclée De Brouwer.
Palacio, P. A. (2008). Lecciones 2008, Apocalipsis. Medellín, Colombia .
Pikaza, X. (1999). Apocalipsis. Navarra: Verbo Divino.
Richard, P. (2001). Apocalipsis, reconstrucción de la esperanza. Madrid: Tierra Nueva - Verbo Divino.
[1] Agradecemos al Pbro. Pablo Palacio, quien nos ha facilitado varios de sus apuntes para la elaboración de este punto, varias de las referencias que estos contienen hacen alusión al texto: Lectura del Apocalipsis de Ugo Vanni.
[2] Retoma lo dicho por Ugo Vanni en Vanni, Apocalipsis (Exégesis), pp. 258 y 374. Así también Biguzzi L’Apocalisse e i suoi enigmi, 224.
