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LA ECLESIOLOGÍA DE ORÍGENES


Aunque existen muchas acepciones del término ἐκκλησία, para el presente trabajo yo quiero partir de la que aceotan en la mayoría de las denominaciones cristianas: que afirman que todos los bautizados conforman un solo cuerpo con Cristo a la cabeza: la Iglesia sería entonces el cuerpo místico de Cristo.


El patrólogo Johannes Quasten recoje algunas expresiones significativas referentes a la Iglesia, como manifestación genuina del pensamiento de orígenes, tales como:


  • “La Iglesia Plebs”

  • “Cuerpo de Cristo”

  • “Morada en la que el Logos vive como el alma en el cuerpo”

  • “Cuidad de Dios”

  • “Cosmos del cosmos”


Sobre la sugestiva frase “cosmos del cosmos” varios teólogos se han preguntado, pues ella, por la fuerza misma de su expresión lapidaria, ha centrado la atención en sí, desviando la atención del contexto inmediato, que hace nacer la duda sobre su procedencia. Sin embargo, todos han coincidido, en sus estudios, en atribuirle su paternidad a Orígenes. Afirman:


  • Pierre Batiffol y G. Bardy intuyen en ella como una expresión feliz de la acción de la Iglesia en el mundo.

  • Hugo Ranher vio en la frase la estructura fundamental del cosmos espiritual.

  • Henri-Irénée Marrou descubrió que la carta a Diogneto dice que “lo que es el alma al cuerpo son los cristianos en el cosmos.” Ve un jalón del desarrollo de ese pensamiento en la frase de Orígenes.

  • Marcelo Martínez subraya la duplicidad del sentido, activo y pasivo, que juega en la presentación de la Iglesia como “cosmos de cosmos”.


Éste último estudiando la teología de la luz, ofrece las siguientes posibles interpretaciones de la frase:


  • La Iglesia es cosmos del cosmos, cuando Cristo, la primera luz del cosmos, viene a ser cosmos de ella.

  • O Cristo y sus discípulos son luz del mismo cosmos.

  • O cuando Cristo es luz del cosmos, tal vez es luz de la Iglesia.

  • O cuando sus discípulos son luz del cosmos, quizá lo son de los que invocan, puesto que estos son distintos de la Iglesia.


En la obra de Orígenes, para concluir que la Iglesia es “cosmos del cosmos”, él parte de una paradoja de autor desconocido: “solo la Iglesia es cosmos”. Sólo explicando dicha paradoja podremos confirmar la posible unidad entre estas dos expresiones:


  • La primera parte de una paradoja es de carácter enunciativo, atribuye la cualidad que sea al sujeto; lo característico de esa frase es su exclusividad, en este caso: “sólo la Iglesia es cosmos”. Y con la exclusividad va unida la universalidad de la atribución: es a todo Iglesia, a la Iglesia en cuanto tal, a la que corresponde la cualidad afirmada.

  • La segunda parte de la paradoja es la demostración, real o aparente, que acompaña la parte enunciativa. La demostración tiene por finalidad justificar la afirmación, en este caso que la exclusividad “cosmos” le pertenece sólo a la Iglesia.


La demostración de esta paradoja presenta una novedad, natural dentro de la enseñanza cristiana. El fundamento para la atribución de la cualidad es, en último término, una verdad contenida en la Escritura:


  • En un caso, es el Logos, “que estaba en el principio en Dios”

  • En otro es la afirmación de Jesús: “Yo soy la vida”


Eso es precisamente lo novedoso, que la Escritura, en su estructura contiene muchas paradojas y lo curioso es que Orígenes utilice una forma literario de ascendencia estoica, pero que encuentre su un argumento para su demostración en la Escritura.

El puente final para llegar a la afirmación “sólo la Iglesia es cosmos”, es la afirmación evangélica: “Luz del cosmos”, en este sentido, “luz” tiene varias acepciones, incluso desde su origen etimológico en el que no me puedo detener. Pero partamos de lo más evidente: la luz es parte del cosmos, incluso desde el punto de vista científico, la luz da origen al cosmos; o más aún ¿qué lugar ocupa la luz en el relato de la creación? Si reemplazamos “luz” por “cosmos” en la afirmación evangélica encontramos la razón por la cual Orígenes llegó a la conclusión: “cosmos del cosmos”.


Hay, entonces, en el desarrollo de la paradoja una identificación entre las ideas de la Iglesia luz y de la Iglesia cosmos, fundamentada en la función iluminadora que confieren a la Iglesia las palabras de Cristo. La paradoja concibe esa función iluminadora como función cosmificadora.


Muchos han intentado descifrar quien es el autor de la frase original “sólo la iglesia es cosmos”, pero Orígenes solo ofrece un “se ha dicho”, por lo que se pensó durante mucho tiempo que se trataba de su antagonista Herakleón, un gnóstico al que nunca hizo referencia explícita. Pero en una frase de Clemente de Alejandría en el Pedagogo, se encontraría un valioso antecedente, del que se puede inferir la paternidad de esa original paradoja:


“Porque lo mismo que su querer es uno, y ese se llama cosmos, del mismo modo su voluntad es la salvación de los hombres y ésta es llamada Iglesia.”

Cosmos e Iglesia tienen su raíz en la voluntad divina. La primacía que tiene la Iglesia en la paradoja de Orígenes se explica en el carácter último que tiene la voluntad de salvación de los hombres, sobre el querer divino.




Fuente:

Todas la información fue rescatada el 17 de agosto de 2015 de https://books.google.com.co/books?id=apGmISo1X7kC&pg=PA55&dq=paradoja+origenes+eclesiologia&hl=es&sa=X&ved=0CBsQ6AEwAGoVChMIl8Xk3NWxxwIVQV0eCh14dQjS#v=onepage&q&f=false


 
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