Eclesiología en la Carta a los Efesios

El autor se propone responder a una pregunta central que se hacían ya los primeros cristianos: ¿quiénes somos nosotros respecto de Cristo?, ¿en qué relación está el bautizado con Cristo? El apóstol da a aquellos cristianos una respuesta familiar y profunda: somos el cuerpo de Cristo. Forman con Él una misteriosa pero realísima unidad, de forma que entre la cabeza (Cristo) y sus miembros (los bautizados) existe una profunda corriente de gracia, de santidad, de filiación, de compromiso por el Reino. Somos su cuerpo “místico”. De forma que así como no existe un cuerpo sin su cabeza, tampoco existe una cabeza sin su cuerpo.
En esta Carta se distinguen dos partes fundamentales:
la primera presenta el Misterio de Dios en Cristo, revelado en la Iglesia: gracias a Cristo, y sólo por Él, todos los hombres están llamados y predestinados a la salvación: son los capítulos 1 al 3.
la segunda parte es una larga exhortación a los bautizados acerca de cómo tiene que ser y desarrollarse una vida cristiana auténtica, tanto en el plano familiar como en el social, son los capítulos 4 al 6.
Podríamos decir sintéticamente que la intención de la carta es recordar a los destinatarios la novedad de la vida cristiana que han abrazado. Esto se realiza en un doble nivel, según las dos dimensiones del "hombre nuevo", que en (Ef 2,15) tiene un valor cristológico-comunitario (Cristo = Iglesia, en cuanto compuesta de judíos y de paganos), mientras que en 4,24 tiene un valor soteriológico-individual (el bautizado).
El término ekklesía no significa ya una comunidad local concreta (como en Pablo e incluso en Col 4,15.16), sino que cualifica solamente a la totalidad de los cristianos considerados unitariamente como una sola gran comunidad, además, la terminología "cabeza-cuerpo" y "cabeza-Iglesia" manifiesta más la distinción entre Cristo y los cristianos, que, por otra parte, se explica en el nuevo tema metafórico de la relación esposo-esposa (Ef 5,22-23).
La Iglesia como Cuerpo de Cristo
En la carta a los Efesios, san Pablo elaborará abundantemente el concepto de unidad de la Iglesia, en continuidad con el concepto de pueblo de Dios, Israel, considerado por los profetas como “esposa de Dios”, llamada a vivir una relación esponsal con él. También san Pablo presenta a la única Iglesia de Dios como “esposa de Cristo” en el amor, un solo cuerpo y un solo espíritu con Cristo mismo.
“se ha entregado a sí mismo por ella” (Ef 5, 25). ¿Qué demostración de amor puede ser más grande que ésta? Pero, además, él está preocupado por su belleza, no sólo por la ya adquirida por el bautismo, sino también por aquella que debe crecer cada día gracias a una vida intachable, “sin arruga ni mancha”, en su comportamiento moral (cf. Ef 5, 26-27).
Por ser Cristo la cabeza o principio vital de su iglesia, ésta se llama “cuerpo de Cristo” (Ef 1, 22-23). Esta realidad se expresa con otras imágenes, tomadas algunas del antiguo testamento: pueblo, familia, misterio-sacramento, redil, rebaño, templo, nueva Jerusalén, esposa, madre… (LG 6).
La iglesia es la desposada con Cristo (Ef 5,25-27), esta realidad y amor de Cristo es “esponsal”, como de quien “amó a su iglesia hasta entregarse en sacrificio por ella a fin de santificarla Y hacerla santa”.
La iglesia es la esposa del cordero, que ha blanqueado su túnica en su sangre (Ap 7, 14). Es por esto que el desposorio con Cristo indica una amistad profunda con él, expresada en relación y seguimiento, con el compromiso de amarle y de hacerle amar. Así mismo la iglesia por ser esposa de Cristo, comparte su misma misión. El celo apostólico, como el de Pablo, se basa en esta realidad esponsal.
El contenido de la carta a los efesios puede resumirse en dos palabras: Cristo- la iglesia. Son estos dos polos sobre los que giran todas las explicaciones del apóstol.
La visión que en esta carta a los efesios nos ofrece el apóstol sobre Cristo y la iglesia, a la que presenta como una prolongación de Cristo en el tiempo y en el espacio, es quizás la síntesis mas acabada de su genio teológico. San pablo llama a todo esto el “misterio” (Ef 1,9; 3,3; 6,19), expresión con que designa el plan divino de salvación, concebido desde la eternidad, pero revelado solamente ahora, en el Evangelio, donde aparece Cristo como centro a donde todo converge, lazo que une, asociando en un solo Cuerpo místico a judíos y gentiles, y extendiendo su influjo redentor al cosmos entero.
La Iglesia, Cuerpo místico de Cristo
Cristo, en verdad, ama a la Iglesia como a su propia Esposa, como el varón que amando a su mujer ama su propio cuerpo (Ef, 5,25-28); pero la Iglesia, por su parte, está sujeta a su Cabeza (Ef, 5,23-24). "Porque en El habita corporalmente toda la plenitud de la divinidad (Col, 2,9), colma de bienes divinos a la Iglesia, que es su cuerpo y su plenitud (cf. Ef., 1,22-23), para que ella anhele y consiga toda la plenitud de Dios (Ef, 3,19)”. (L G, 7).
La Carta a los Efesios presenta el misterio de la Iglesia como Cuerpo de Cristo, tanto en Cristo, como en su cuerpo que es la Iglesia. La humanidad está llamada a superar toda clase de divisiones sea cual fuere el motivo de las mismas. Más aún, en Cristo y gracias a la mediación de la Iglesia, todos los hombres están llamados a ser verdaderos hermanos. Una de las enseñanzas fundamentales de esta Carta es que la Iglesia está llamada a ser un instrumento de fraternidad universal.
BIBLIOGRAFÍA
William R. Farmer y otros: Comentario Bíblico internacional, Ed. Verbo divino año 1999.
R. Penna, Carta a los Colosenses, en P. Rossano y otros: Nuevo Diccionario de Teología bíblica, Ed. Paulinas, Madrid 1990.
G. Pérez-L. Rubio, San Pablo. Cartas a los Efesios y Colosenses, Cartas Pastorales, Escrito a los Hebreos, Ed. Sígueme, Salamanca 1990.
Esquerda Bifet Juan: Diccionario de la Evangelización LA BAC, p. 355-361, Madrid 1998.
Biblioteca de autores cristianos, Biblia comentada VI, hechos y san pablo, p. 562-563, Salamanca 1965.
Constitución Dogmatica sobre la Iglesia “Lumen Gentium”.
Benedicto XVI, Catequesis sobre San Pablo, 10-XII-2008.
http://hijasdelaiglesia.org/_fdc/Documents/Estudio%20Carta%20a%20los%20Efesios.doc.